Lizardfolk

Sir Pentes's page

No posts. Organized Play character for Baranduin.


Full Name

SiR PenTeS

Race

nagaji

Classes/Levels

cleric

Gender

male

Size

medium

Special Abilities

I care snakes. I like snakes. I also can hurt people, but I like more to stay with snakes.

Alignment

Neutral

Deity

Nalinivati

Languages

Common, Tien, Draconic

Strength 9
Dexterity 12
Constitution 13
Intelligence 5
Wisdom 16
Charisma 19

About Sir Pentes

Sir nació en las junglas de Valashmai. Un elegido entre su pueblo, cuyo nombre desconoce, su Diosa le dio el Don para proteger los nidos de serpiente y naga de predadores e intrusos. Sus primeros años los pasó haciendo justo eso. No era la actividad más importante del mundo, pero era la actividad más importante de su mundo.

Eso cambio durante el ataque de unos piratas mercenarios a su villa. El curandero, un adorador de Besmara, reconoció la capacidad del nagaji para sembrar el caos, y convenció a su capitán para adoptarlo como mascota y entrenarlo. Varios intentos de motines después, que proveyeron de abundante material de adiestramiento, el sanador consiguió que Sir pudiese defender el barco sin dañar a los rufianes como defendía los nidos sin dañar a las serpientes. Fueron tiempos confusos para Sir, pues aunque se sentía acogido y respetado, no estaba siguiendo los mandatos de su diosa, esto es, cuidar serpientes.

Su vida dio un nuevo vuelco cuando su capitán decidió atacar el Pequeña Libertad, un galeón que hace ruta entre Jalmeray y Andoran regentado por una cooperativa de medianos relacionados con la Bellflower Network y con absolutamente ninguna sutileza a la hora de poner nombres. El ataque salió mal desde el momento en que varios cestos en el puente se volcaron, desparramando docenas de víboras de la ruina de Padiskar por la cubierta. A los mordiscos de las serpientes se sumó la negativa de Sir a arriesgarse a dañar a los animales; había anhelado el llamamiento de su diosa, y los piratas estaban derramando la sangre de los reptiles. Como regalo de despedida, el sanador lo atravesó de lado a lado con su estoque, y lo hubiese matado desde la distancia si una pedrada no hubiese roto su símbolo sagrado.

Algunos de los medianos reconocieron en Sir un alma conocida, un esclavo que aún no se ha dado cuenta de que es libre, y decidieron cuidarlo para enseñarle a serlo. Como primer paso en esta emancipación de las cadenas de la servidumbre, le cambiaron el nombre: Pentes, con característico humor mediano. Querían que Sir se convirtiese en su nombre de esclavo, y ese sería el principio de su frustración, porque el nagaji se negó a abandonar su nombre sagrado. También se negó a dejar de inclinarse y ser servicial, a emitir opiniones fuertes, a votar y a desobedecer órdenes por muy estúpidas que fueran. Por algún tiempo pensaron que simplemente era tonto, y lo culparon a él de su fracaso. Sólo aquellos que le preguntaron directamente por qué creía que se le ponían estas tareas pudieron darse cuenta de que Sir tenía una perspicacia especial.

Eventualmente desarrollaron una rutina. Pentes acompañaría al grupo de negociación; quizás incluso llevaría él mismo la negociación. La parte opuesta trataba de aprovecharse de él, y al hacerlo probablemente revelaba más de lo que pensaba, poniéndose en desventaja. Pero Pentes estaba cansado de la vida en el mar. Cada vez que dejaban un puerto Pentes sentía que volvía a fallarle a su diosa. Había días que ni siquiera recibía conjuros; si era porque no los pedía o porque no se los daban, los halflings nunca lo supieron, aunque muchos esperaban que fuese lo segundo, que finalmente su deidad extranjera lo dejase y él pudiese enfocarse en su empoderamiento personal. Los más cercanos a él, incluyendo el capitán, sabían que perder a su diosa lo volvería loco, y veían preocupados cómo la depresión lo iba hundiendo y dehumanizando.

Eventualmente, un grupo de Pathfinders usó el barco como transporte a Katapesh. El capitán conocía a uno de los viajeros de sus tiempos mozos, y sabía que era de confianza, así que le explicó la situación con franqueza. El pathfinder le hizo una propuesta a Pentes: unirse a la Gran Logia y ayudarlos con la cría de nuevos tipos de serpientes, y a cambio la Logia lo ayudaría a localizar y regresar a su pueblo. También, ocasionalmente debería acompañar algún grupo de Pathfinders para ayudarlos, con el conocimiento de que a su regreso no habrá otro puerto, sino unas semanas de descanso en alguna madriguera o la defensa de algún nudo. Y quién sabe, quizás encontrase algún nuevo tipo de serpiente en sus viajes. Y sí, si sus compañeros le dejaban y era seguro, claro que podría traérsela. Oh, quizás eso no es lo más apropiado.

Así que en la Alameda Sur de la Gran Logia habita un grupo de druidas, y, junto a ellos, un Sir Pentes muy feliz.